Soluciones de seguridad para ciudades inteligentes

Las soluciones de seguridad abarcan un abanico de destinatarios cada vez mayor: de dedicarlas a domicilios, eventos o empresas se hace necesario ampliarlas a comunidades cada vez mayores como las ciudades inteligentes.

Desde esta nueva perspectiva, nos planteamos cuáles son las necesidades de seguridad que estas áreas residenciales que se adaptan a la tecnología para garantizar una mayor calidad de vida de sus habitantes necesitan integrar.

 

 

 

 

 

Ciudades inteligentes: definición y áreas clave

Las ciudades inteligentes o smart cities son aquellas que prestan servicios tradicionales sirviéndose de la ayuda de las tecnologías más novedosas. Por supuesto, esta definición se ha ido matizando con el paso del tiempo: si en tiempos remotos la construcción de un sistema de abastecimiento de aguas era muestra de una ciudad inteligente, en la actualidad la realidad es más compleja.

Hoy en día asumimos que las ciudades inteligentes son ciudades preocupadas por la seguridad, la conectividad, el buen uso de los recursos energéticos, la facilitación de la participación ciudadana y la aplicación de la tecnología del internet de las cosas (IoT o Internet of Things).

Si nos centramos en nuestra área de conocimiento, la seguridad, encontramos que mitigar e incluso impedir la aparición de ataques de todo tipo, desde delincuencia a ataques organizados, es clave en diversos entornos: los espacios públicos, tanto edificios como vías de tránsito, las infraestructuras (con especial atención a los transportes) y los centros de gestión de operaciones.

La gestión de riesgos de seguridad es una materia que requiere de una operatividad profesional integrada con la tecnología y que no descansa nunca.

 

Soluciones de seguridad para ciudades inteligentes: la información como fuente de seguridad

Las smart cities aplican la tecnología más puntera a los retos de seguridad de las ciudades modernas. De ese modo se trasladan prácticas aplicadas a organizaciones de menor envergadura, como empresas, al ámbito municipal.

En este sentido, Prosegur ha tenido la oportunidad de colaborar con un ayuntamiento, el de Cañete de las Torres (Córdoba), para participar en un proyecto que implementará soluciones de seguridad municipales centradas en entradas y salidas no rutinarias.

En esta ocasión la estrategia ha girado en torno al reconocimiento de matrículas de vehículos, una tecnología que, a través del análisis y gestión de datos, puede ofrecer datos que sostengan acciones de seguridad efectivas en ciudades.

 

Áreas de acción del sistema de reconocimiento de matrículas para seguridad en ciudades inteligentes

La gestión de la seguridad ciudadana y del tráfico, de la movilidad, del medio ambiente y de la seguridad sanitaria serán los conceptos claves para esta colaboración entre tecnología y gestión municipal.

- Gestión de seguridad en ciudades: para proporcionar a los analistas de crimen datos útiles, esta tecnología es capaz de recopilar información relevante sobre desplazamientos. Así, se pueden elaborar políticas públicas dirigidas a evitar los robos en domicilios, vehículos abandonados, venta ambulante, plantaciones ocultas, obras sin licencia, vertidos ilegales, turistificación de alquileres, etc.

- Gestión de la movilidad en ciudades: con una tecnología capaz de establecer patrones y reconocer desplazamientos rutinarios, el control de situaciones como las actuales restricciones con motivo de la crisis sanitaria es mucho más sencillo. Se puede aplicar además a multitud de utilidades: control de tráfico (semáforos en rojo especialmente), medición de velocidad, gestión de parkings municipales, de áreas de acceso restringido y un largo etc.

A través del reconocimiento capaz de llevar a cabo esta tecnología, se procede a la instalación de dispositivos interiores y exteriores capaces de garantizar, con una instalación sencilla, la monitorización de vehículos deseada.

 

Soluciones completas para ciudades inteligentes

Los sistemas que se implementarán en esta colaboración aprenden, son capaces de llegar a conclusiones a través de técnicas de aprendizaje profundo. Sería el equivalente a sumar seis efectivos de policía que trabajan las 24 horas y los 365 días del año a un municipio de unos 3.000 habitantes.

Obviamente el coste es mucho menor: las entradas y salidas al casco urbano se registran y analizan en busca de patrones que podrían ser constitutivos de delito. Y ante un análisis que derive en un potencial riesgo, se crea una alarma.

A través de su cámara de videovigilancia, por ejemplo, se pueden detectar cambios de temperatura, objetos abandonados sospechosos, intrusiones o incluso detectar la presencia de seres humanos. Cuentan también con un sensor ambiental, una cámara de reconocimiento de matrículas y un control de entradas y salidas. Todos los datos recogidos se van transmitiendo en tiempo real.

En resumen, las smart cities no son solo grandes y modernas urbes, son aquellas sin miedo a utilizar la tecnología para mejorar la vida de sus habitantes.

Estamos en el camino de construir ciudades seguras gracias a la capacidad de recopilación y gestión de la información combinada con la estrategia municipal. Cuando sumamos avances y experiencia, se logran grandes resultados en soluciones de seguridad.