Seguridad privada tras la pandemia de COVID-19, ¿Cuál es su estado y a qué retos se enfrenta?

El sector de la seguridad privada ha experimentado muchos cambios debido a la crisis sanitaria. Pero este nuevo paradigma ha abierto nuevas oportunidades altamente interesantes relacionadas con la seguridad sanitaria.

Pese al impacto de la COVID-19 en todo tipo de industrias y ámbitos, la normalidad está volviendo a imponerse. Ello implica retomar los retos a los que la seguridad privada hacía frente en el pasado, así como gestionar los nuevos. Desde Prosegur Security queremos contarte el estado del sector y su proyección a futuro.

 

Estado del sector de la seguridad privada tras la crisis sanitaria

Algunas estimaciones, como la de la Asociación Profesional de Compañías Privadas de Servicios de Seguridad (Aproser), muestran una reducción de más del 10% en los servicios de vigilancia. Estos datos tienen su razón de ser si pensamos en que la seguridad privada se apoya especialmente en otros sectores y depende de que su actividad funcione con cierta normalidad. Si sumamos esto a los meses de inactividad que trajo la situación de confinamiento, los datos cobran aún más sentido.

En concreto, medidas como la tomada para disminuir el contagio mediante una situación de confinamiento generalizado hizo que la vigilancia presencial no fuera tan demanda. Se cancelaron o aplazaron proyectos que tenían contratado un servicio de vigilancia, los comercios que no eran indispensables cerraron sus puertas, el sector del ocio se detuvo, etc., lo cual provocó que todo tipo de servicios asociados a estas áreas disminuyeran durante los momentos más críticos de la pandemia.

No obstante, la actividad está volviendo a la normalidad y, con ella, la demanda de servicios de seguridad privada. Si bien es cierto que aún no se han alcanzado los niveles de actividad que se barajaban antes de la pandemia, la tendencia marca un aumento significativo en torno a la demanda de servicios de seguridad privada.

Servicios que aumentaron durante la crisis

Aunque determinados servicios dentro de la seguridad privada se vieron reducidos, otro tipo de servicios también vio aumentada su demanda. Entre ellos, encontramos principalmente el control y la gestión de personas durante la pandemia. Por ejemplo, el uso de personal de seguridad en los hospitales, resulta clave para mantener ambientes seguros donde se respeten las normas de seguridad sanitaria.

Además, se incluyeron entre las funciones del servicio acciones que contribuyeron activamente a la prevención de posibles focos de infección, como el control de temperatura o el control de accesos y de aforos en zonas como aeropuertos o supermercados. Este tipo de servicios sirvieron para minimizar el impacto que sufrió el sector de la seguridad privada, cumpliendo además una importante labor social en el desempeño de su actividad durante esos meses. 

Así mismo, la tendencia de expansión de este sector por países como China o zonas como Latinoamérica se ha mantenido en alza. Por otro lado, la situación también ha permitido consolidar acuerdos entre diferentes compañías para lograr mejoras a nivel estratégico en el mercado. No solo se espera una recuperación, sino que se espera un crecimiento anual de la demanda del 4% hasta 2024 (Informe DBK, oct 2021). A partir de ese momento, dicha demanda tenderá a aumentar todavía más debido a la completa estabilización de la situación y, por ende, del mercado.

 

Principales retos que enfrentará el sector

La recuperación del mercado está ligada a la adaptación a las nuevas circunstancias y a la prestación de soluciones seguras ante nuevas demandas.

En este sentido, las grandes oportunidades vienen de empresas y espacios públicos que necesitan contar con nuevas medidas de seguridad. La vigilancia en estos entornos es clave para hacer cumplir con las medidas de higiene o las limitaciones de aforo. En estos casos, el uso e implementación de nuevas herramientas, como el reconocimiento facial, puede ser clave a la hora de afrontar estos nuevos escenarios.

Los retos y nichos de mercado en los que la seguridad privada tiene mucho que aportar estarán fuertemente relacionados con la seguridad sanitaria. Estos, no solo deberán tener en cuenta los protocolos específicos, sino que harán frente a retos como la ciberseguridad, cuya demanda ha aumentado drásticamente debido a la transformación digital y a la implantación del teletrabajo. El uso de personal bien formado y de las nuevas tecnologías se presenta, de esta manera, como un elemento crucial y diferenciador entre empresas.

Siguiendo esta línea, también podrían explorarse áreas desde la seguridad privada como la domótica o la teleasistencia, con proyecciones de futuro muy positivas debido al aumento de su uso.

En resumen, la implantación de protocolos de seguridad para frenar nuevos riesgos sanitarios y el avance en áreas como la ciberseguridad pueden llevar a la recuperación total del sector. Dicha recuperación será paulatina, pero los datos de la recuperación de otros sectores resultan esperanzadores. Por ejemplo, el sector servicios, ya está experimentado el crecimiento más rápido visto en dos décadas. Por lo tanto, podemos afirmar que la seguridad privada verá incrementado su nivel de actividad de manera exponencial.